jueves, 11 de agosto de 2016

ILLIMANI EL GUARDIÁN PACEÑO


El Illimani con sus 6.462 metros, es una montaña de Bolivia, ubicada cerca de la ciudad de La Paz, y es la mayor altura de la Cordillera Real (la cumbre más alta de Bolivia es el Sajama, pero esta se encuentra sobre la Cordillera Occidental, otro cordón montañoso de Bolivia).

El contraste entre la gran depresión en donde se ubica la ciudad de La Paz y el extenso y blanco Illimani es sorprendente, hacia el sureste de la ciudad. Las distancias entre la capital boliviana y las alturas, entre la cultura urbana y la andina son mínimas y en pocos lugares del mundo encontramos una combinación como en La Paz. Los crepúsculos vespertinos, con los aires siempre despejados de La Paz, son todo un espectáculo; y mientras la ciudad empieza a refulgir en toda su extensión, el Illimani va pasando por diferentes tonos de colores, hasta extinguirse todo colorido en el blanco pálido y eterno que son las nieves y hielos del nevado, invirtiendo el proceso al alba. Illimani es una voz de la lengua aimara que quiere decir "águila dorada".

El Illimani es un enorme macizo de más de 8 km de longitud y cuatro cumbres que sobrepasan los 6.000 msnm. Estas discurren de noroeste a sureste, y de ellas es el último nevado de la Cordillera Real de norte a sur; por el norte el cordón comienza con el Nevado Illampu y termina por el sur con el Illimani (suroeste). El Illimani se formó por la presión de placas tectónicas y está compuestos por rocas plutónicas (granodiorita y monzonita) con una edad de entre 208 y 23 millones de años.

Desde arriba, en la cumbre, se domina el altiplano, el lago Titicaca, hasta el Perú, el Sajama hasta Chile y los valles bajando hacia la amazonia. El Illimani, cuya imagen es símbolo principal del escudo de La Paz, era conocido por los lejanos aimaras con diversos nombres: unos lo llamaban Illemana, por donde nace el sol; otros lo denominaban Jilir - Mamani o el hijo mayor. A la cima de la izquierda la conocían como Khunu Urucuncu, oso de nieve; a la cima central, Chapa Punku o puerta de espuma, y a la de la derecha Khunu Chaubiri, mirador de nieve. Esta imponente y majestuosa montaña se eleva solitaria desafiando al cielo, entre los grados 15 y 17 de latitud sur, y los 70 y 71 de longitud oeste de París, haciendo contraste con el achatado Mururata que fulge más al norte dentro de la cadena andina.

Desde la ciudad se observa esta magnífica montaña con sus brillantes y perfilados picos asentados sobre una base cuadrangular de rocas, la que abarca muchas leguas o kilómetros de perímetro, cubiertos eternamente de nieve, la que cambia de coloración constantemente debido a las variaciones atmosféricas y al movimiento del sol en su trayectoria sideral, así como por la mayor o menor densidad de vapor de agua que sube desde el fondo de los ardientes valles yungueños.

LA LEYENDA DEL ILLIMANI



Cuenta la leyenda que el hijo de Huiracocha, Illi, conoció un día a Mana, la hija desterrada por su propio padre, el temible Furia Keschua .La jovencita disfrutaba mucho cantar lo que enamoró a Illi además de su belleza. Sin embargo existía una rivalidad entre ambas familias por lo que Mana le advirtió a su amado que su relación no sería posible. Aun así, Illi confesó a su padre su amor por Mana, pero Huiracocha, quien conocía a Keschua, le advirtió a su hijo que su amor solo traería consigo desgracia. Pese a su decepción Illi, inspirado por el cantar de su amada, decidió casarse con ella en contra de todos.

El día del casamiento, los habitantes del valle fueron testigos de un inmenso nevado, blanco e imponente, que se erigió sobre la ciudad mientras la hermosa Mana desaparecía sin dejar rastros. Nuevamente el cantar de la joven motivó a Illi a buscarla, quien siguiendo la dulce voz llegó nada más ni nada menos a las faldas del nevado.

Mana había sido convertida en el gigante de 6 mil metros de altura con el blanco de su nieve como símbolo del vestido que había escogido para su boda.

Ante la pena e ira de Illi, su padre, Huiracocha, decidió convertir a su hijo en la brisa que cubre la cumbre de su amada, así se quedaron juntos por toda la eternidad y sólo de vez en cuando Illi se manifiesta en grandes tormentas sobre el valle para demostrar su ira y dolor por el castigo al que fueron sometidos. Mucho tiempo después se hizo presente en el lugar el Inca Pachacútej, quien al conocer la historia de amor de ambos jóvenes nombró al cerro nevado ILLIMANI, en honor a Illi y Mana.


El Illimani se está 
Es algo que no se mira.
En el Illimani, 
el cielo es lo que se mira; 
el espacio de la montaña. 
No la montaña.
En el cielo de la montaña, 
por la tarde, se acumula 
el crepúsculo; por la noche, 
se cierne la Cruz del Sur.
Ya el morador de las 
alturas lo sabe; 
no es la montaña lo que se mira.
Es la presencia de la montaña.

Jaime Saenz

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